¿Y ahora qué hacemos con tantos juguetes?

Lunes, 8 Enero, 2018
Trastes Centros de Educación Infantil
Un niño rodeado de un montón de regalos es una escena habitual en las fechas navideñas

En estos tiempos de consumo desaforado, y en los que hay numerosas familias con pocos niños y niñas, resulta habitual que tras un cumpleaños o en las Navidades nuestros hijos reciban de golpe un montón de regalos. Por supuesto, no solo no necesitan tantos regalos, sino que probablemente muchos de ellos no se encuentren entre aquellos que habían deseado. Lo más probable, por desgracia, es que incluso muy rápidamente pierdan también la ilusión por los que sí habían pedido.

Cualquier profesional de la pedagogía ofrece argumentos para que tratemos de prevenir las "avalanchas de regalos" para nuestros hijos, por cuanto no favorecen ni a su bienestar ni a su ilusión. Tener demasiados juguetes a su alrededor (incluso a la vista, en su habitación o cuarto de juegos) solo contribuye a que su atención se disperse. El juguete, que puede tener una multitud de utilidades para el juego, queda desposeído del interés del niño. En esta sociedad de prisas y en la que los hijos se han convertido en el centro del universo nos hemos olvidado de que para ellos es primordial tener que lidiar con el aburrimiento, pues estimula su imaginación y creatividad a la hora de buscar un entretenimiento. Por otra parte, desde muy pequeños están inmersos en la cultura del hiperconsumismo ahora imperante. Esto les lleva a pensar que tienen que obtener todo aquello que desean, y de forma casi inmediata. Se frustran con mucha facilidad cuando no consiguen lo deseado y sin embargo posteriormente no aprecian el regalo recibido, pues no son conscientes de su valor o del esfuerzo que ha hecho posible su adquisición.

Pero ahora los regalos ya han sido recibidos, y la parte de prevención ya no está en nuestras manos. ¿Qué hacer pues cuando nos encontramos ante un montón de nuevos juguetes? En primer lugar deberíamos analizar si es un buen momento para retirar alguno de los que ya tiene. Sería ideal que aprovechásemos para donar los que estuviesen en buen estado a alguna de las entidades que hacen un gran uso de ellos (aquí os dejamos como referencia un enlace de Acnur que puede ser de vuestro interés). Si tenemos ocasión de donar juguetes debemos hacer a nuestros hijos partícipes del proceso, para que entiendan por qué los donamos y su finalidad. Con la donación de juguetes no solo les enseñamos a ser solidarios, sino que también adoptamos pautas de consumo responsable, buscando la reutilización de un artículo en lugar de desecharlo cuando aún está en buen estado. Respecto a los nuevos, resulta recomendable dosificárselos, ya que como decíamos anteriormente tener muchos a su alrededor e incluso a la vista contribuye a que no presten la atención necesaria a ninguno de ellos. Así pues, es útil guardar los que no les entreguemos en algún armario o trastero, donde no estén a su alcance.

A la hora de ir rotando los juguetes de que disponen, también resulta interesante prestar atención a sus características para que diversifiquen su experiencia de juego: que puedan alternar juegos grupales e individuales; juegos matemáticos con juego simbólico... Otra pauta muy importante y útil es dejar a su disposición unicamente aquellos que sean capaces de recoger.

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