Así nos preparamos para 4º de Infantil

En Trastes todos los días hacemos cosas diferentes, y el trabajo educativo a través de experiencias constituye la base de nuestro proyecto educativo, fundamentado en la estimulación temprana. Nuestro objetivo es promover el desarrollo de las capacidades cognitivas, psicomotrices y lingüísticas del alumno, así como fomentar sus habilidades sociales y la inteligencia emocional. No obstante, en cada jornada se trabajan también rutinas cuyo objetivo fundamental es mejorar su autonomía personal.

Hacer cosas de forma autónoma no solo proporciona al escolar independencia ante determinadas tareas, sino que contribuye de forma directa al desarrollo de su autoestima. Cada vez que hace algo nuevo por sí solo es un logro que conviene celebrar y afianzar, pues cada pequeño logro permitirá al pequeño estar en disposición de abordar el siguiente reto.

En el aula de bebés se producen los enormes cambios del primer año de vida, derivados en gran medida de su evolución a la hora de desplazarse y de comunicarse verbalmente. De depender totalmente de un adulto pasan a caminar libremente a su antojo. En su habilidad manual hay cambios de la misma envergadura, pues los bebés descubren que sus inexpertas manitos que les encantaba chupar sirven para tocar y coger lo que desean, hasta el punto de que son capaces de usar una cuchara a la hora de comer.

Con el alumnado de 1 a 2 años se trabaja una parte fundamental de su autonomía: el control de esfínteres, al tiempo que progresan enormemente en el terreno lingüístico. El objetivo es que, siempre y cuando su maduración lo permita, lleguen sin pañal al aula de 2 a 3 años. Este proceso permitirá dedicar menos tiempo a tareas de higiene durante la jornada y aprovecharlo en las programaciones educativas.

Trabajando la autonomía personal se inculcan valores: la colaboración, el trabajo en equipo, la paciencia, la cortesía… Desde muy pequeñitos los niños y niñas aprenden a prestar amablemente su ayuda en las tareas cotidianas, algo que es muy útil que sea fomentado también en el hogar. Todos hemos de ayudar a recoger los juguetes, a poner las servilletas sobre la mesa, a repartir los baberos antes de la comida… Aprendemos a formar una fila, a hablar por turnos, a desplazarnos en grupo sin correr y a estar sentados correctamente para hacer determinadas actividades.

Todas estas pequeñas tareas cobran gran importancia en el aula de 2 a 3 años, puesto que el alumnado se familiariza con las dinámicas que se encontrará en el colegio, ya en 4º curso de Educación Infantil. En la imagen que ilustra estas líneas vemos a los alumnos de Trastes Poio-Pontevedra, practicando cómo abotonar y desabotonar la bata escolar. Hacerlo con la prenda enfrente es más sencillo que cuando la tenemos puesta. Todo es más sencillo cuando lo hemos practicado con suficiente antelación.