Cambio de ciclo y me despido no de una profe, sino de un equipo

En las fiestas de graduación de Trastes es habitual que los centros reciban con mucho agradecimiento cariñosas palabras de despedida por parte de las familias, que normalmente centran su atención en las tutoras de 2 a 3 años. Con asiduidad son las educadoras de los mayores las miembros del equipo que reciben más muestras de cariño, regalos incluso, por parte de los padres y madres.

Debemos hacer notar que, como es lógico, el período en que los escolares más hablan y más expresan lo que sucede en el aula coincide con el último año del primer ciclo de Educación Infantil. Se puede inferir, de forma errónea, que es su última tutora la que más les ha dejado huella. No obstante, su desarrollo durante su experiencia en la escuela infantil se ha llevado a cabo gracias al trabajo del conjunto del equipo docente, que se aborda de forma planificada y coordinada.

En los años previos los escolares han tenido otras tutoras que les han prestado todo el cariño y la atención didáctica oportuna en cada período. Atrás han quedado la estimulación sensorial para bebés, el afianzamiento de rutinas de descanso, incorporación de alimentos sólidos, sus primeros pasos, los inicios en su trabajo de psicomotricidad fina o coordinación ojo mano, el abandono del chupete, los primeros aprendizajes sobre el ritmo y coordinación, la incorporación de rutinas de higiene, todo el proceso de control de esfínteres… Estos pequeños grandes avances suponen la base indispensable para el trabajo que se aborda en el curso de 2 a 3 años. Pero es tan enorme el desarrollo del pequeño en sus tres primeros años de vida que a veces no somos conscientes de lo que hemos dejado atrás, y de lo mucho que ha trabajado todo un equipo de educadoras en dicho proceso.

Asimismo, cada jornada tienen lugar en el centro numerosas rutinas y actividades diferentes en las que los niños y niñas están asistidos por el resto del equipo docente, dado que la estancia del menor en la escuela suele coincidir con turnos de distintas educadoras: descanso, comidas, actividades grupales, juego en el patio, recepción y entrega…

La relación de los niños mayores con su última tutora es preciosa e incuestionable, pero hacemos un llamamiento a la reflexión sobre todo el trabajo en equipo que la sustenta, dado que en Trastes la filosofía de la atención al alumnado está definida por el proyecto educativo. Así el proceso didáctico es protocolizado y estable, para garantizar un mismo entorno afectivo, educativo y asistencial en la escuela, para que el niño se sienta feliz y cómodo en todo momento, no solo con su tutora, sino con el resto del personal. Esto garantiza su bienestar y progreso con independencia de los turnos horarios en los que asista al centro y también al margen de las posibles incidencias que puedan afectar a la jornada laboral de su tutora.