Colores en la oscuridad con pintura fluorescente

A todos los niños y niñas les encantan las actividades plásticas, porque disfrutan creando sus propios trazos. Por ello, estimulan su autonomía y autoestima, y fomentan su creatividad y expresión artística. Pero además de esto estas actividades nos permiten trabajar la psicomotricidad fina y la ejecución del trazo, habilidades que serán muy importantes en su día a día, no solo para la escritura, sino también para innumerables tareas ordinarias que dependen de la precisión de nuestros dedos y de la coordinación ojo-mano.

A todos estos beneficios de la pintura, en este caso de la pintura con pincel, ha sumado la educadora en el ejemplo de esta imagen la estimulación visual mediante la diferenciación de luz y oscuridad y la percepción de colores en la oscuridad. Tras tapar las ventanas, los escolares de Trastes Los Rosales (A Coruña) participaron en un mural colaborativo en el que usaron pinturas fluorescentes.

Como es habitual, no es el resultado el objetivo, sino el proceso. Los niños y niñas de 1 a 2 años trabajaron muy concentrados en sus contribuciones al amplio papel continuo dispuesto en el suelo. Con ayuda de una luz ultravioleta se observaba el brillo de los colores que, para su asombro, iluminaban el mural a pesar de que el resto del aula estaba con mucha oscuridad.

Los pequeños aprenden mucho de este tipo de experiencias, no solo en lo que a experimentación sensorial implican, sino por su organización y orden durante el desarrollo. Los escolares ocupan sus sitios y dibujan en el área de papel que tienen frente a ellos, sin molestar al compañero. Asimismo, esperan su turno cuando desean cambiar de color o tomar más pintura de los recipientes. La educadora elogia las aportaciones de cada uno de ellos y les anima a admirar lo que los demás han realizado. Por lo tanto, vamos aprendiendo a trabajar en equipo, a respetar y a felicitar a los compañeros y a aplicarnos en nuestra parte de la tarea.