Creando arte con los frutos de la huerta

Sin duda cualquier cosa puede ser objeto de inspiración para el arte. Pero también cualquier cosa nos puede servir para materializar una obra de arte. Prueba de ello la tenemos todos los cursos en nuestras escuelas, como es el caso de este ejemplo que hoy os mostramos de Trastes Santiago.

Nuestro alumnado de 1 a 3 años tiene todas las semanas actividad de Huerta. En ella se aproximan a la naturaleza, a cómo obtenemos de ella los frutos que posteriormente vemos en la mesa a la hora de comer, merendar o cenar. Se trata de una actividad muy enriquecedora que corresponde al apartado Conocimiento del Entorno del proyecto educativo de Trastes Centros de Educación Infantil.

Con la actividad de Huerta hablamos de múltiples contenidos: las estaciones, las plantas, los árboles, las flores, las semillas, el ciclo del agua… Y por supuesto observamos y experimentamos con sus frutos. Su forma, color, olor y sabor son motivo de gran interés para los niños y niñas.

Aunque la actividad de Huerta está adscrita en el proyecto para las aulas de los “mayores”, son numerosas las ocasiones en las que el aula de bebés participa en actividades ligadas a los mencionados contenidos. No siempre se trata de experimentar con nuevos sabores u olores, pues en ocasiones como esta les proponemos un acercamiento a las frutas y verduras muy alternativo y divertido: utilizándolas a modo de sellos para estampar sobre papel continuo blanco.

Las imágenes que las familias podréis observar a través del repositorio privado de nuestra web dan cuenta de lo que se aplicaron en la actividad: violeta, amarillo y verde se combinan sobre el mural, donde los bebés trabajaron muchas habilidades con esta experiencia, asistidos por su educadora. Practicaron la psicomotricidad gruesa para, en función de su edad, desplazarse, rotar por el suelo e inclinarse; la psicomotricidad fina para agarrar los frutos utilizados y apoyarlos sobre el papel; la discriminación cromática y la percepción táctil.

A estos objetivos relativos al desarrollo físico debemos sumar los objetivos cognitivos que también engloba la programación educativa de esta actividad: conocer la naranja, la zanahoria y la manzana, así como los colores utilizados. Como siempre, también en inglés. Al mismo tiempo, la actividad plástica permite fomentar su creatividad, expresividad e imaginación.