El patio, un gran aliado de la psicomotricidad

El tiempo que pasa el alumnado de Trastes en el patio no es sólo para un tiempo de recreo, pues resulta muy importante para ejercitar la psicomotricidad gruesa. De paso, como siempre, aprendemos o repasamos otros conceptos relacionados con el juego en cuestión, como es el caso de esta imagen de Trastes Parquesol (Valladolid), que muestra a alumnas saltando en un circuito con aros.

El ejercicio y el juego al aire libre o en espacios amplios es fundamental para el desarrollo de los niños y niñas, pues supone una oportunidad de adquirir independencia, explorar y obtener experiencia de nuevas situaciones. Desde luego si podemos ofrecerles esta actividad en la naturaleza el beneficio es óptimo. Los niños y niñas caminan y corren sobre superficies diferentes, muchas veces irregulares, por lo que mejoran su equilibrio y agilidad sobre el terreno. Obtienen experimentación táctil ante nuevas texturas y temperaturas, así como el beneficio de respirar el aire puro y estar expuestos a la luz natural.

Los juegos de psicomotricidad en el patio permiten al niño pequeño adquirir conciencia de su propio cuerpo, parado o en movimiento; dominar su equilibrio, ejercitar su respiración y orientación; discriminar tamaños, distancias y velocidades; y por supuesto acostumbrarse al juego en grupo.

El tiempo recreativo al aire libre contribuye a que los escolares superen situaciones de conflicto, se enfrenten a sus limitaciones, afronten miedos y desarrollen su propia iniciativa. Esto sucede porque en los espacios amplios no están siempre muy cercanos a sus padres o allegados. Esto les incentiva a asumir solos decisiones que los padres no siempre les permitimos hacer, porque acostumbramos a correr siempre en su ayuda: levantarse solos si se caen, ayudar a un compañero que se ha quedado enganchado en un arbusto, coger o apartar un insecto, subir a una piedra, jugar con un palo…

Sin duda, ¡nos encanta el juego en el patio!