Juego manipulativo con saquitos aromáticos

Es obvio que a los bebés les encantan todas las actividades que impliquen manipulación. A estas edades no solo intervienen las manos, sino su cuerpo entero y por supuesto su rostro, pues el tacto es un sentido primordial para ellos. El sentido del tacto tiene durante los primeros meses de vida una misión muy importante, dado que les traslada la mayor parte de la novedosa información que interiorizan día a día: su cuerpo, el espacio, el contacto con su madre y el resto de la familia, los objetos, la comida…

Los restantes sentidos se van ejercitando poco a poco, de forma progresiva, y en el primer ciclo de Educación Infantil una parte fundamental de las programaciones de aula busca la estimulación sensorial. La finalidad es precisamente ofrecer actividades que induzcan al alumnado a ejercitar todos sus sentidos, a los que en poco tiempo sacarán el máximo partido.

En múltiples ocasiones hablamos de la estimulación visual o auditiva, pero el olfato es otro sentido esencial cuya importancia no debe ser desdeñada. Por ello con actividades como la que muestra esta imagen, de Trastes Oroso (A Coruña), los bebés son invitados a disfrutar de nuevos olores.

Valiéndose de sacos aromáticos, la educadora les proporciona un objeto que les resulta divertido manipular, por su color y particular textura. En este caso la bolsita de tela contiene flores y hojas secas, por tanto añade un sonido particular al apretarla, moverla o aplastarla. El bebé probablemente está más concentrado en las sensaciones táctiles y auditivas, pero al mismo tiempo está descubriendo un nuevo olor.

Esta actividad suele ponerse en práctica también con saquitos con algodón impregnado en aceites esenciales. Los bebés interiorizan nuevos olores, que se añaden a la información olfativa que comenzó desde el nacimiento, ligada al olor de su madre y su padre, la leche, los miembros de la familia, las mascotas…

El sentido del olfato tiene una importancia esencial en relación al gusto, pues de hecho las afecciones gustativas más habituales tienen su base en un problema de olfato. A este primitivo sentido debemos la posibilidad de saborear plenamente los alimentos. Por ello, aunque no lo parezca, su estimulación contribuye al enriquecimiento del paladar, y conduce a ampliar el abanico de sabores que percibimos y disfrutamos.

Por otra parte, el olfato tiene una importantísima misión preventiva, puesto que nos permite ser advertidos de la presencia de fuego o de un escape de gas. Asimismo, juega un papel inestimable para alertarnos sobre un alimento en mal estado. Tanto es así, que en numerosas ocasiones con el olfato identificamos un producto estropeado a pesar de que su aspecto externo aún no lo revela.

El olfato tiene también una característica muy relacionada con la memoria, puesto que se trata del sentido más evocador. Nuestro cerebro cuenta con una memoria olfativa que nos sorprende cuando al percibir un cierto olor nos retrotrae a un momento del pasado, un lugar o una persona especial.