La divertida caja de los sonidos del aula de bebés

El trabajo de estimulación auditiva es una de las partes fundamentales de las programaciones educativas de estimulación temprana. Las técnicas para incentivar de forma precoz las distintas áreas de desarrollo del bebé son la base del proyecto educativo de Trastes Centros de Educación Infantil. Las actividades que programan nuestras educadoras están diseñadas para trabajar el  desarrollo cognitivo, el psicomotor, el lingüístico y el socioafectivo. Asimismo, un apartado de nuestro proyecto presta atención al conocimiento del entorno (físico y cultural), una parte fundamental que atañe a la integración social de los escolares.

El trabajo de estimulación de los sentidos es básico para la evolución de los pequeños en todas las mencionadas áreas, y la percepción auditiva requiere de una particular atención durante los primeros meses de vida. Si hubiese alguna dificultad, es fundamental detectarla lo antes posible. Descartada esta posibilidad, nos divertimos con los sonidos para motivar su atención, pues enseguida descubren que los distintos ruidos son una fuente de información.

Por ello, trabajamos en el aula con una caja de los sonidos, preparada especialmente para las pequeñas manitos de los bebés y, por supuesto, para la particular manipulación que de sus objetos harán: sencillos y ligeros instrumentos de percusión, un bote con conchas e incluso un despertador con un curioso tic-tac.

Los bebés disfrutan con la experimentación táctil a través de estos objetos, cuya forma y textura están descubriendo. Además, hacen ruidos. Algunos hacen ruidos todo el tiempo, como es el caso del reloj; otros, cuando los movemos. Los pequeños irán descubriendo progresivamente la relación entre causa y efecto. Como todo se llevan a la boca, quizá les suene la flauta, el instrumento de viento infiltrado en esta particular caja.

Al mismo tiempo, se trabaja el ruido-silencio, así como la diferencia entre los timbres escuchados. Hay sonidos que duran mucho tiempo y sonidos más breves. Tocando, agitando y jugando se despierta cada vez más el sentido del oído. Aprendemos y disfrutamos, como cada día en Trastes.