Una mascota no es un juguete

Nos encanta conocer a las mascotas de nuestras familias, y el alumnado disfruta especialmente de este tipo de actividades. Por eso siempre que tenemos oportunidad intentamos que vengan a nuestras las aulas los pequeños amiguitos de nuestros escolares. Aunque vivamos en un barrio el proyecto educativo de Trastes busca que los niños y niñas estén lo más cerca posible de la naturaleza, de ahí que dediquemos tiempo cada semana a la actividad de huerta. Los encuentros en el aula con animales complementan esta actividad, pues todo ello se relaciona con el espacio natural que nos rodea y que nos da la vida.

En Trastes Puertollano (Ciudad Real) han celebrado recientemente el Día de la Mascota, cita anual para que las familias que lo deseen dejen su mascota en el centro durante una jornada. En esta ocasión un perrito, una pequeña tortuga y dos canarios han sido objeto de todas las atenciones de los pequeños. De hecho, el objetivo del Día de la Mascota es que los niños y niñas del centro, de forma colaborativa, se hagan cargo de los animales durante ese día.

La directora de Trastes Puertollano, Eva Morales, destaca que el objetivo de esta actividad es aprender que tener un animal supone una responsabilidad: «Lo que se pretende no es solo que puedan tocar a los animales o verlos de cerca, sino que lo más importante es que aprendan que son seres vivos a los que hay que cuidar, dar de comer y mimar».

Es obvio que los niños y niñas pequeños disfrutan con los animales y solo son conscientes de la parte lúdica de tener una mascota en casa. «Tienen que aprender que una mascota no es un juguete«, explica Eva Morales, quien pone en valor la «importancia de inculcar el respeto por la vida animal desde la primera infancia».

En la sociedad de consumo en la que vivimos lamentablemente es habitual considerar una mascota como regalo para un niño, sin tener en cuenta la responsabilidad que para la familia supone tener un animal en casa. Todos sabemos de animales que lo pasan mal o que son dejados a su suerte por dueños que en un momento dado se cansaron de ellos. Por eso durante este tipo de actividades las educadoras trasladan al alumnado cuestiones básicas sobre el cuidado de los animales: la necesidad de manipularlos con sumo cuidado; aprender a darles de comer y saber que no pueden comer cualquier cosa, ya que de otra forma se pondrían enfermos; y que hay que respetar su descanso.

En el marco de nuestro apartado de valores, potenciamos desde la escuela el amor y el respeto por los animales que, como seres vivos que son, sienten dolor, necesitan ser alimentados y en ocasiones se enferman, igual que las personas.