Aprendemos más sobre enseñar con paciencia e inteligencia emocional

Los equipos docentes de las escuelas gallegas de Trastes Centros de Educación Infantil han dedicado parte de este fin de semana a aprender más sobre técnicas de inteligencia emocional específicas para la infancia. A cargo de la pedagoga y experta en inteligencia emocional Ana Couto(link is external)coach educativa y familiar, la jornada formativa abordó distintas áreas: cómo entender el comportamiento infantil; los diferentes estilos educativos; herramientas de gestión emocional; y alternativas concretas a los premios y castigos.

La experta profundizó sobre las necesidades afectivas de los niños y niñas en sus primeros años de vida, marcadas genéticamente desde las primeras generaciones de seres humanos. “Socialmente hemos cambiado muchísimo desde que el ser humano vivía en la selva, pero genéticamente no”, destacó Ana Couto.

La pedagoga explicó que debido a este condicionamiento biológico las necesidades afectivas de los niños y niñas son determinantes. Se resumen en cuatro áreas: afecto y cariño (la respuesta amorosa ante ellos, mediante el lenguaje verbal y no verbal); de estructura (la necesidad de saber de forma clara qué es lo que los adultos esperamos de ellos); y de pertenencia, un aspecto que para ellos es fundamental y que significa que necesitan sentirse importantes y ser parte de un grupo.

De sus dificultades para conseguir ese sentimiento de pertenencia derivan en muchísimas ocasiones los malos comportamientos, que en última instancia buscan que el adulto se fije en ellos, así como apropiarse de una “etiqueta” que defina qué papel juegan en el grupo. Uno de los ejemplos expuestos durante la jornada formativa fue el de niños pequeñitos que pegan o muerden. La experta en inteligencia emocional destacó qe lo que buscan es contacto, aunque de una manera errónea. “Se meten en ese rol si escuchan hablar de ellos sobre esas acciones, y entonces se crea un bucle. Si cogen su etiqueta de que son así cerramos su abanico de posibilidades. Hay que tener en cuenta que hemos de facilitar que no fijen esa percepción de sí mismos. Hay que intentar siempre encontrar una etiqueta positiva que facilite su pertenencia al grupo y sienta nuestra atención. Esta actitud ofrece al niño más opciones de respuesta”, explicó.

Entre otras muchas cuestiones la formación, bajo el título Enseñar con paciencia e inteligencia emocional, abordó los tipos de alumnos que hay en función de las zonas del cerebro que tiene prioridad: instintivos, emocionales y mentales, así como el tipo de personas que somos los adultos a nivel emocional, lo que condiciona nuestra actitud hacia los niños en momentos de estrés.

Este tipo de actividades refrenda el lema de las escuelas Trastes: En Trastes siempre seguimos aprendiendo, tanto los alumnos como los equipos docentes.