Mamá/Papá: ¿Tienes formación en primeros auxilios?

El pasado sábado nuestros equipos docentes han refrescado sus conocimientos sobre primeros auxilios de la mano de Cruz Roja, y hemos comprobado que siempre aprendemos más. De hecho este tipo de sesiones resultan importantes para «desaprender» falsos mitos en los que creemos porque siempre hemos visto que «se hacía así» o que «a alguien le funcionó». Es difícil reaccionar correctamente ante una situación de emergencia debido a los nervios, pero sin duda es muy conveniente tener claros ciertos conceptos básicos, sobre los que la mayoría de la gente conservamos todavía creencias erróneas. En esta información hablamos sobre algunos de ellos.

¿Alcohol o agua oxigenada?

«Cuando pica es que limpia», es el clásico dicho. Falso, sin embargo. El alcohol quema en una herida, como sucede con la garganta. Este producto es idóneo para limpiar tejido sano. Si está en los botiquines, es para que quien auxilia pueda previamente limpiarse las manos o instrumental necesario. El agua oxigenada es óptima para limpiar restos biológicos, pero en una herida también causa daño, porque aunque efectivamente limpia, también daña el tejido sano. Esta sustancia es útil por ejemplo para determinar si hay sangre en el vómito, pues al entrar en contacto con el agua oxigenada espumea.

Así pues, ¿cómo limpiamos una herida? Pues con agua y jabón. Echamos un poquito de jabón en las manos y lavamos la herida. Posteriormente secamos sus bordes. Podremos aplicar clorhexidrina no alcohólica (Cristalmina). La povidona yodada (Betadine) no es recomendable, no solo porque se anula en contacto con sustancias vivas como la sangre o restos de piel, sino porque hay menores que presentan reacciones alérgicas. Una vez limpia, la herida ha de taparse para que no le entre suciedad. Pero ¡atención! Nunca con tiritas de plástico. Las tiritas con motivos infantiles suelen ser muy simpáticas, pero inútiles. Las heridas han de ser cubiertas con tiritas de tela, que permitan la transpiración.

La nariz sangra: ¿Cabeza hacia delante o hacia atrás?

Cuando sangra la nariz, nunca se debe poner la cabeza hacia atrás. Esta posición causa que la sangre entre en la garganta. La cabeza deberá estar hacia delante para que podamos verificar que deja de sangrar. Como en cualquier herida que sangra, el procedimiento para que cese el sangrado es taparla. Por ello, apretaremos la fosa o fosas nasales con los dedos. No debemos introducir algodón porque se deshilacha y deja restos.

Existe el mito de que echar agua fría en la nuca contribuye a frenar el sangrado. En realidad lo conveniente para favorecer su cese es echar agua fría en la nariz. Ayuda porque el frío hace que los capilares se contraigan. Cuando asistimos a un menor en esta situación debemos instarle a que esté tranquilo y explicarle que debe respirar por la boca. No hay que sonarse, porque incrementaría el sangrado. Lo normal es que como mucho al cabo de 10 minutos haya dejado de sangrar.

Chichones y antiinflamatorios

Un chichón es una inflamación de un músculo. Cuando se produce en la cabeza es muy llamativo porque el músculo no tiene hacia dónde expandirse, y se produce una protuberancia exterior. Por supuesto jamás ha de ser pinchado, y tampoco debemos aplicar pomadas antiinflamatorias. Todos los medicamentos mejoran una cosa pero perjudican otra. Los antiinflamatorios perjudican el hígado. Lo mejor es aplicar simplemente frío. Nunca pondremos hielo directamente (pues produce quemadura). Si utilizamos hielo, ha de ser envuelto en un paño.

Luxaciones: ante todo prevención

Cuando se produce una luxación o dislocación de una articulación debemos acudir a un centro médico. Lo fundamental que debemos saber al respecto es que somos los adultos los principales agentes causantes de dicha lesión en los niños y niñas pequeños. Es muy frecuente la luxación de la cabeza del radio, que se produce cuando se tira fuertemente del brazo del menor. Se trata de una lesión que se puede producir cuando jugamos con ellos balanceándolos, cogiéndolos colgando de las manos.

Quemaduras: agua corriente

Las quemaduras se producen por alta temperatura, con independencia del agente causante (pueden ser lesiones químicas, por rozamiento, con un líquido…). Deben tratarse con agua fría corriente al menos durante quince minutos. Esto se hace para bajar la temperatura de la zona quemada. Las ampollas no se deben pinchar, porque las convertimos en una herida. Han de irse solas. Si no nos queda más remedio que pinchar una ampolla (por ejemplo si es sufrida en los pies) hemos de hacerlo con una aguja desinfectada y luego tratarla como una herida (lavar y tapar con tela).

Para aliviar quemaduras producidas por el sol seguiremos la misma pauta. Los remedios caseros (yogur, pasta de dientes…) no son adecuados. Alivian simplemente porque están fríos. La sulfadiazina de plata (Silvederma), como su nombre indica contiene plata y hay menores alérgicos. Por otra parte, es una pomada que debe de estar estéril, condición que finaliza una vez abierta.

Cuidado con la deshidratación

En épocas de mucho calor hay que tener especial cuidado tanto con los niños y niñas como con las personas mayores frente a la deshidratación. La observación de la piel es especialmente importante, así que nos fijaremos en el estado de los labios y de la piel de las sienes que está junto a las orejas, donde se presentan arrugas si hay deshidratación. Otro síntoma es el estado laxo de la piel en el dorso de las manos: si la pellizcamos y no vuelve al sitio en dos segundos es otro síntoma de ausencia de agua.

Si una persona llega a este estado es necesario rehidratarla, pero con la precaución de que beba pequeños sorbitos, poco a poco. Si bebe una vaso de agua de repente sería muy probable que se marease.

Intoxicaciones: no provocar el vómito

Pensamos que si un menor ingiere un producto tóxico debemos causarle inmediatamente el vómito. No es así, pues la sustancia podría hacer un daño mayor en su camino de salida. Solo hay un único caso en que deberíamos hacer eso: si supiésemos que el menor hubiese ingerido un medicamento en forma de pastillas o comprimidos, pues en dicha situación impediríamos su total absorción en el proceso estomacal.

Si sabemos cuál es el producto tóxico ingerido debemos llamar al número de emergencias que figura en el envase, puesto que el procedimiento de asistencia es diferente según cada producto. Jamás echemos mano de remedios caseros o que sepamos que se usaron en otra situación similar, pues podríamos agravar el estado del paciente.

Atragantamientos: ¿Palmadas en la espalda sí o no?

Si una persona tose porque se ha atragantado no le debemos dar palmadas en la espalda. Si tose es porque está respirando; la tos tiene su función y el elemento que obstruye será expulsado. Al dar palmadas podemos causar que se modifique su colocación en la vía respiratoria y que esta se obstruya por completo.

El momento de dar las palmadas secas en la espalda se produce cuando la persona atragantada no respira. En este caso no tose: su gestualidad, movimientos y color de piel no darán lugar a dudas de que el aire no llega a los pulmones. Ante esta situación sí hay que dar varias palmadas secas en la espalda para tratar de que el objeto obstruido se mueva. Si se trata de un bebé, jamás debemos darle la vuelta y colgarlo por las piernas hacia abajo, pues podríamos causarle una importante lesión en la espalda o cuello.

En el caso de que las palmadas no surtiesen efecto sería el momento de utilizar la maniobra de Heimlich. Para aprender sobre esta maniobra y sobre otras técnicas de intervención ante situaciones de emergencia, como es la RCP (reanimación cardiopulmonar), es muy recomendable asistir a un curso de primeros auxilios.

Siempre tener en cuenta: 112

El 112 es un número genérico de emergencias, común para todas las comunidades autónomas. Se puede utilizar en el extranjero y además es gratuito. Es importante que los adultos lo tengamos presente y que nos acostumbremos a nombrarlo por sus dígitos individuales: uno uno dos, de forma que los niños y niñas lo recuerden con mayor facilidad. Dicho servicio es el que tenemos todos al alcance en el apartado «Llamada de emergencia» que muestra el teléfono móvil cuando está bloqueado.

Reflexionar sobre las situaciones de emergencia es un buen ejercicio para toda la familia: hablar de ello con nuestros hijos, formarse al respecto, contar con un botiquín al día, saber adónde acudir… Como dice el refrán: Más valen cien porsiacaso que un penseque