Mejoramos la coordinación con botes y tapas

Todos hemos oído (o vivido) la situación en la que un niño o niña recibe un regalo, a veces costoso, y resulta que se pone a jugar con la caja. Sin duda las cajas son unos elementos de juego fantásticos que usamos de múltiples formas en nuestros centros para crear materiales educativos, o como simples recipientes para trabajar conceptos como dentro y fuera (inside/outside). Por ello, antes de desechar objetos como cajas, botes o botellas podemos considerar el mundo de posibilidades que nos ofrecen para crear entretenidos y productivos juegos para los más pequeños de casa.

En esta imagen podemos observar lo entretenidos que están alumnos y alumnas de menos de 2 años con un «extraño artefacto» elaborado por su educadora, en Trastes O Carballiño (Ourense). Se trata de varias cajas de cartón donde fueron insertadas o pegadas varias botellas, bricks y botes. Los escolares disfrutan con la presencia de un juego nuevo en el aula, que pueden rodear y manipular todo alrededor.

Mientras ellos juegan se cumplen los propósitos de la programación educativa, principalmente el ejercicio de la coordinación ojo-mano. El alumnado ha de practicar la coordinación óculo-manual para colocar las tapas en su lugar de la forma apropiada. Lo que para el adulto es un acto rutinario para ellos supone algo que requiere cierta dificultad. Además se dan cuenta que se trata de objetos que no siempre tienen a su alcance y que normalmente observan en manos de los mayores. Por todo ello, la actividad despierta su interés y mantiene su atención durante un buen rato. Mientras se divierten, están trabajando también la psicomotricidad fina y la lateralidad.

Si quieres ponerla en práctica en casa fíjate que resulta de utilidad contar con recipientes de distintos tamaños y también con tapas de distinto color. Esto da pie a trabajar la discriminación cromática y por supuesto el desarrollo del lenguaje, pues les repetimos los nombres de los colores.

Son recomendables para este ejercicio los recipientes de plástico, preferiblemente de boca ancha, puesto que su manipulación es más sencilla. Un ejemplo son las botellas de leche o los botes de cacao en polvo. También se podrían incluir latas con tapa, como las de galletas o bizcochos que se venden mucho en estas fechas navideñas. Incluimos más variables en el juego si contamos con tapas que se coloquen enroscando y otras simplemente encajándolas en su lugar.