Receta para la estimulación sensorial: Autumn

Con frecuencia identificamos la primavera como la estación que despierta los sentidos. Sin embargo, el otoño es la estación que más brilla a la hora de proporcionarnos posibilidades de experimentación sensorial dirigidas al alumnado de 0 a 3 años. La naturaleza otoñal nos ofrece particulares colores, sonidos, olores y sabores que resultan perfectos para crear materiales didácticos sencillos y al mismo tiempo muy útiles para recrear la curiosidad de los bebés, cuyos sentidos experimentan un desarrollo exponencial durante los primeros 18 meses de vida.

En las aulas de Trastes se suceden los materiales con hojas y frutos de otoño, así como las instalaciones para la manipulación libre creadas con estos elementos. Si seguís nuestras redes sociales podréis ver diversos ejemplos, como el de la imagen superior, de Trastes Paracuellos de Jarama.

El objetivo de estas programaciones didácticas se centra en la estimulación sensorial, principalmente la táctil. Se trata de una actividad muy interesante para los pequeños escolares, dado que el tacto constituye para ellos la fuente básica de percepción de información del mundo que les rodea. Disfrutan tocando, manipulando y agarrando nuevos objetos, obteniendo información sobre ellos a través de sus manitos y dedos, y también llevándoselos a la boca.

Bajo la atenta supervisión de su educadora, los niños y niñas juegan con plantas y frutos del otoño. Mientras juegan están percibiendo sensaciones táctiles muy diferentes: objetos firmes y objetos flexibles, algunos frágiles y otros resistentes, elementos rugosos y otros lisos… Su manipulación les encamina al entrenamiento de otros sentidos: al entrechocar las castañas o romper las hojas perciben sus particulares sonidos. Por supuesto, también su vista se recrea en el particular abanico de colores que nos ofrece el material didáctico del otoño.

Base del desarrollo cognitivo

La estimulación sensorial es fundamental no solo porque estimula el potencial de sus sentidos, sino porque sienta las bases del desarrollo cognitivo del alumno. La estimulación sensorial busca la interacción del pequeño con el mundo que le rodea a través de propuestas adecuadas a su edad y a su desarrollo psicomotriz. El objetivo es desencadenar su atención y su memoria. De forma progresiva adquirirá conocimientos sobre cómo son las cosas que ha tocado, que ha saboreado u olido.

A través de los sentidos y explorando el entorno con su propio movimiento, los niños y niñas construyen su aprendizaje básico sobre asimilación de nuevas experiencias y el almacenamiento en su memoria. Esto significa que la actividad educativa no solo tiene importancia como una grata experiencia en sí misma, sino que es un ejercicio de interacción entre el entorno y el mundo cognitivo del alumno. Su cerebro aprende el proceso de captar sensaciones nuevas, obtener conocimiento a partir de estas, almacenarlas en la memoria y reconocerlas en una futura situación semejante.

Por supuesto, este tipo de propuestas de estimulación sensorial están íntimamente conectadas con el área Conocimiento del entorno de nuestro proyecto educativo, así como con Greenworld, nuestro espacio semanal para hacer actividades sobre la naturaleza.